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DOMINGO 30/10/11
Mensaje del Sr. Arzobispo Metropolitano
de Santiago de Guatemala
Mons. Oscar Julio Vian Morales
III Domingo de Adviento
“Vivan siempre alegres”
Hermanos y hermanas, celebramos el domingo llamado de la alegría. El ambiente en nuestros hogares, en la radio y la televisión, en las calles de la ciudad es decididamente festivo. Sin embargo, la liturgia mantiene todavía la sobriedad reflexiva de la espera. Hoy nos hacemos las siguientes preguntas: ¿Cuáles son los signos de que el Señor viene? y ¿Cómo podemos recibirlo verdaderamente?
También San Pablo nos recuerda la alegría cristiana que debemos manifestar. La navidad está próxima, ya viene, ya se acerca el nacimiento del Salvador, por eso hemos de estar contentos. Esta alegría que no significa hacer fiesta por fiesta, sino que es una alegría que debe manifestarse con nuestras actitudes. La alegría que debe animar nuestras vidas, a pesar de los problemas y dificultades. La alegría que nace de la confianza en la vida y en la historia porque son los espacios de la salvación de Dios. Es pues, un buen día para preguntarnos si no habrá en nuestra vida personal y comunitaria más pesimismos y falta de confianza que alegría y fe. Sería bueno preguntarnos hasta dónde trabajamos como el labrador, con paciencia y constancia, sabiendo que nuestro trabajo será recogido en la plenitud de Dios cuando el Hijo venga en su gloria.
El mensaje para este domingo es pues, vivir la espiritualidad del precursor, él no era la luz ni la verdad ni el profeta que pensaban. Él no era más que una voz que grita en el desierto. Lo importante no es su persona sino su mensaje: “Les anuncio a Otro más importante que yo” por eso hay que prepararse, para aceptar su mensaje y su persona.
Como cristianos católicos también nosotros estamos llamados a asumir este reto de vivir la espiritualidad de Juan el bautista: anunciar la llegada del Salvador. Allí lo vemos en las calles y en las familias, muchos viven sin conocer a Cristo; otros celebran la navidad sin saber su verdadero significado; numerosas familias, empresas, negocios celebran, pero no saben el por qué de esa celebración y nosotros se los tenemos que recordar. Les tenemos que recordar que el centro y motivo de la navidad es Jesús, es el misterio tan grande de la encarnación, el Verbo eterno del Padre que se hace hombre para mostrarnos el camino que nos lleva al Padre.
Hermanos y hermanas, al igual que los domingos anteriores, hoy vuelvo a insistir: tenemos que volver nuestra mirada hacia Jesús, no dejemos que nos roben la navidad. No es santa Claus, ni frosty, ni los renos de santa, ni los soldaditos de plomo, ni nada lo más importante. Es Jesús el centro de la Navidad, no olvidemos las palabras y el testimonio de Juan, que nos señala a Jesús.
Celebremos la navidad, hagamos fiesta, pero porque Jesús nacerá. Vivamos estas últimas semanas del adviento con alegría, y no hay mayor alegría que darnos a los demás, ayudar en esta época a quienes han sido menos favorecidos que nosotros, a los pobres y necesitados.
Recordemos a Nuestra Señora de Guadalupe, Emperatriz de América.
+ Oscar Julio Vian Morales, sdb.
Arzobispo Metropolitano de Santiago de Guatemala